¿Puedo yo aplicar hormigón impreso en mi casa?

Si, si que puede, pero hay que tener en cuenta varias consideraciones… Aunque hemos repetido hasta la saciedad que la aplicación del hormigón impreso no requiere de maquinaria pesada, trabajar el mismo requiere tanto algo de técnica, como conocimientos de albañilería. Bueno hay que matizar, que si nuestro terreno no está nivelado y compactado, si que hay que utilizar maquinaría pesada incluso recurrir a algún profesional para que nos haga esa parte del trabajo. Sin maquinaria de este tipo, es difícil compactar y nivelar un terreno.

[bctt tweet=”El hormigón impreso, es una técnica fácil de aplicar” username=”ComerciaLlinas”]

 

Vamos a describir paso a paso como aplicar uno mismo hormigón impreso:

Estudio del terreno:
en primer lugar, tendremos que estudiar el terreno y calcular el trabajo a realizar, los materiales necesarios, metros cuadrados totales, distribución del terreno, calculo del material a utilizar, encofrados, mallazos y herramientas necesarios, etc.

2º  Preparación del terreno:
si nos lo permite el trabajo, hay que limpiar el terreno a tratar de todo tipo de ramas, bultos en el suelo, piedras y sobrantes del terreno. Es importante que nivelemos el terreno y lo compactemos antes de encofrarlo, ya que esto va a determinar, que el suelo de hormigón impreso, se agriete lo menos posible. Solo en este caso hay que llamar a un profesional con maquinaria pesada, para que nos realice el trabajo.

Cálculo del material necesario:
una vez visto claramente la longitud y complejidad del terreno a tratar, calcular el material necesario tanto en hormigón, como en materiales de colorantes, resinas y desmoldeantes a razón de:

Colorantes para
hormigón impreso:
weber.floor.print
Desmoldeantes en polvo:
DM
Resinas de acabado:
SL
1º Para colores claros: 5 kg./m2
2º Para colores oscuros: 4 Kg./m2
Cada bote de 10 Kg.
tiene un rendimiento de unos 60 m2.
Cada bote de 15 L.
tiene un rendimiento de unos 60  m2.

Hormigoneras:
si no la tenemos, podemos alquilar una hormigonera para fabricar el hormigón necesario y aquí, hay que explicar una cosa importante: Si vamos a realizar el trabajo de una vez, tendremos que llamar a una planta de hormigón, para que nos llegue el suficiente material, para hacer el trabajo de una sola vez, de manera que encoframos los exteriores del terreno, las pocetillas y arboles que encontremos en medio del terreno. Pero si vamos a realizarlo nosotros mismos con una hormigonera, tendremos que parcelar con encofrados el espacio que vamos a rellenar con el hormigón que sea capaz de hacer la hormigonera, teniendo en cuenta tanto el grosor a rellenar, como el tamaño. Hay que tener en cuenta el grosor de cada parcelamiento del encofrado, porque ese hueco se verá al final del trabajo.

Antes del verter el hormigón:
hay que poner un mallazo en el suelo, para dar consistencia al hormigón. Recuerde que la torta de hormigón impreso, debe tener el mismo grosor en toda su superficie, ya que sino, tenderá a agrietarse demasiado. No utilice ningún impermeabilizante en el hormigón, ya que tardará mucho tiempo en fraguar y puede malograr el trabajo final.

Herramientas a utilizar:
Regla vasta: puede ser cualquier palo metálico de no menos de 1 metro de largo. Sirve para alisar el hormigón vertido en el suelo, de manera que permite trabajarlo con otras herramientas posteriormente.
Talocha de magnesio: con esta herramienta, podemos alisar el hormigón y sacarle el poro de aire a la superficie, de manera que se queda totalmente liso y con una superficie de agua con la que podremos trabajar el colorante para hormigón impreso. Esta herramienta necesita un adaptador Orbiter que hace que la Talocha gire hacía arriba o abajo según se gire el mango y uno o dos mangos metálicos de 2 metros cada uno, ya que no debemos pisar el hormigón desde el preciso instante que lo trabajemos con la Talocha.
Llana de California: una vez sacado el poro, hay que colorear el hormigón impreso y trabajarlo con esta herramienta ya que es la que hace penetrar el colorante unos 4 mm en el hormigón, dejándolo con un color uniforme. Esta herramienta, precisa del mismo adaptador Orbiter y mangos que la anterior.
Llanas de mano: para los sitios pequeños que lo requieran, podemos utilizar una llana de mano de esta forma cubrimos toda la superficie, sin dejar ningún hueco trabajado.

Trabajando el hormigón impreso:
una vez vertido el hormigón en nuestro suelo, trabajelo con una regla vasta para alisarlo lo máximo posible antes de utilizar cualquier otra herramienta. Luego espolvoree lo más regularmente posible el colorante para hormigón impreso sobre el hormigón, trabajándolo directamente en cada pasada con la Llana de California, de esta manera, el colorante para hormigón impreso, penetra en el hormigón unos 4 mm.

Aplicación del molde:
cubierto el hormigón con el desmoldeante y sin pisarlo directamente, vamos poniendo el molde en el suelo y montándonos encima del mismo para dejar la huella bien marcada. Debemos de tener preparado el siguiente molde para seguir marcando huella y así sucesivamente. Deberíamos tener como mínimo tres moldes para trabajar entre dos personas. Hay que tener en cuenta, que en estos trabajos quien manda es el hormigón, si se endurece, tendremos un grave problema.

Terminación y limpieza:
una vez aplicado todos los moldes en el terreno, hay que esperar a la mañana siguiente para limpiar el suelo de desmoldeante y quitar los encofrados. Aconsejamos tapar con plástico todo el contorno de la obra, ya que el colorante es eso…colorante, que donde caiga, manchará irremediablemente. Una vez terminado todo el trabajo, podemos aplicar la resina de acabado para hormigón impreso unos 7 días desde la terminación del trabajo. No debemos aplicar ninguna resina de acabado para hormigón impreso, estando este húmedo, ya que con la resina soluble al agua, tendremos un cambio de color y con la resina soluble al disolvente, nos saldrán calvas al poco tiempo. Estas resinas de acabado son imprescindibles ya que de esta manera, protegemos y resaltamos el color que hemos aplicado.

10º Acabado:
el acabado dependerá del cuidado y experiencia que tengamos. Siempre podrá quedarnos un molde mal marcado, un encofrado que se nos mueva, un color distinto en cada parcela de hormigonado, etc. pero haciendo pruebas, podremos apurar más los detalles antes del acabado final.

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